En el reporte “Perspectivas de Ciencias de la Vida 2026”, presentado por Deloitte, se evidencia una brecha entre la solidez interna del sector y la incertidumbre del entorno global.
La perspectiva global del informe señala que Europa y Asia se distancian de Estados Unidos cuando se trata de expectativas y predicciones de crecimiento económico en el sector farmacéutico y de biosalud. Mientras que el 83% de los líderes del sector en la región euroasiática pronostican crecimiento en sus ingresos, en territorio estadounidense el tono es más prudente, puesto que solo el 56% considera que habrá un entorno favorable en 2026.
En una encuesta realizada por el Centro de Soluciones en Salud de Deloitte a 280 altos ejecutivos de biofarmacéutica y de tecnología médica de empresas farmacéuticas, biotecnológicas, biosimilares y fabricantes de dispositivos médicos, se destacó que el 75% de los encuestados confía en el desempeño financiero de sus organizaciones, pero solo 41% se muestra optimista sobre la economía mundial.
“La industria atraviesa un momento en el que la confianza interna convive con una volatilidad externa sin precedentes. Las organizaciones del sector salud están demostrando solidez operativa, pero el entorno global —marcado por fragmentación regulatoria, tensiones geopolíticas y una economía incierta— exige un nivel de adaptación más rápido y focalizado que en años anteriores”, comenta Federico Mac Dougall, socio líder de la industria Ciencias de la Vida y Cuidados de la Salud.
Esta variación entre sectores y geografías confirma que el crecimiento ya no es uniforme y obliga a las organizaciones a adaptar sus estrategias a contextos locales más específicos. Adicionalmente, el informe anticipa un año marcado por mayor fragmentación regulatoria, presión sobre precios y tensión geopolítica.
Los líderes de las ciencias de la vida identificaron cinco tendencias que influirán en sus estrategias en 2026, las mismas que el reporte destaca como claves para guiar la estrategia del sector este año.
Según MacDougall, “Regulación, transformación digital y nuevas expectativas del paciente están redefiniendo el tablero competitivo. Las compañías que logren escalar la inteligencia artificial, fortalecer sus modelos de acceso al mercado y anticipar cambios regulatorios serán las que consoliden posiciones de liderazgo en 2026”.
De cara a 2026, el crecimiento se apoya en una combinación de innovación orgánica, fusiones y adquisiciones selectivas y un uso más ambicioso de la inteligencia artificial. Tanto las compañías biofarmacéuticas como las de tecnología médica priorizan el lanzamiento de nuevos productos y la expansión de sus carteras actuales como principal vía de crecimiento.
En biofarmacéutica, las nuevas modalidades terapéuticas —incluidas terapias celulares, génicas y basadas en ARN— concentran las expectativas de crecimiento a mediano plazo. En tecnología médica, el diagnóstico, las soluciones digitales y las plataformas basadas en IA lideran el desarrollo de producto y la diferenciación competitiva.
En paralelo, las fusiones, adquisiciones y alianzas estratégicas recuperan protagonismo como mecanismos para complementar capacidades, acelerar el crecimiento y ganar escala. La inteligencia artificial comienza además a consolidarse como un motor directo de crecimiento, especialmente en tecnología médica, al transformar flujos de trabajo clínicos, modelos de servicio y propuestas de valor.
“El desafío para el sector no es solo crecer, sino hacerlo con resiliencia y propósito. Quienes integren innovación, eficiencia y una visión centrada en el paciente serán los que marquen el rumbo de la industria en los próximos años”, cierra Federico Mac Dougall.
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