La decisión de la Reserva Federal (Fed) refuerza la necesidad de cautela que debería asumir el Banco de México (Banxico) en el corto plazo, en medio de presiones alcistas en la inflación, por el aumento del precio del petróleo, advirtieron analistas de Banco Base, Monex así como las consultorías Rankia y Pantheon Macroeconomics.
“Si la Fed no tiene prisa por recortar, el Banco de México enfrenta un mayor costo reputacional si se adelanta demasiado en el ciclo de relajación”, explicó Janneth Quiroz, directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Monex.
De acuerdo con ella, México ha mantenido un diferencial atractivo frente a Estados Unidos, lo que ha favorecido a la estabilidad del tipo de cambio. “Un recorte prematuro podría erosionar este diferencial en un momento de alta volatilidad global”, indicó.
Con ella coincidió Gabriela Siller, quien es directora de análisis económico y financiero de Banco Base, al subrayar que para un banco central es muy importante la credibilidad así como las señales que emiten al mercado.
“La Fed envió la señal de que se mantendrán vigilantes de la inflación por los precios de los energéticos. Y el Banco de México debería de ir en esa misma dirección”, consideró Siller.
El Banxico tiene programada su próxima decisión monetaria para el 26 de marzo y en la anterior, del pasado 5 de febrero, abrieron una pausa en el ciclo de recortes, para dejar la tasa en un 7 por ciento.
Siller agregó que “Más allá de la Fed, la inflación en México repuntó y es muy posible que seguirá subiendo por el impacto de los precios de los energéticos, particularmente la gasolina de alto octanaje que suele tener un efecto de arrastre sobre los demás precios de la economía”, comentó.
Aparte, el economista jefe para América Latina en la consultoría Rankia, Humberto Calzada, observó que el margen de maniobra no es suficientemente amplio para seguir adentrándose en el terreno acomodaticio de la tasa.
“Seguramente asumirán los riesgos que enfrena la inflación por el contexto global y su impacto en precios del petróleo más altos; además tendrán que agregar la volatilidad del tipo de cambio y que la Fed no bajó la tasa. Es claro que el margen de maniobra no es suficientemente amplio para continuar con el ciclo de recortes”, comentó.
La perspectiva es similar desde Londres, donde se encuentra el economista para América Latina en la consultoría Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía.
En un análisis especial que hicieron en la firma para identificar el impacto económico que tendrá el choque por el precio del petróleo, destacaron que el aumento de precios de la energía complica las perspectivas de la política monetaria en América Latina.
“En Brasil y México, los ciclos de flexibilización monetaria tendrán que suavizarse considerablemente con respecto a las expectativas iniciales, pues el aumento en el precio de los combustibles impulsa a la inflación general”.
La experta de Monex aclaró que al confirmarse que será más lento el ciclo de relajación monetaria en Estados Unidos respecto de lo que anticipaba el mercado hace algunos meses, se reconfigura el balance de riesgos para las economías emergentes.
“El mensaje central es doble: por un lado la inflación en EU sigue mostrando cierta persistencia y por otro el Comité prefiere evitar un error de política monetaria por recortar demasiado pronto”, consignó Quiroz.
Esto implica que las condiciones financieras globales se mantendrán relativamente restrictivas por más tiempo.


