Si planeas adquirir un vehículo eléctrico (EV, por sus siglas en ingles) o un híbrido enchufable (PHEV) debes considerar la forma en cómo vas a recargar la batería del auto y los costos y trámites que esto implica.
Una opción cómoda y práctica es hacerlo en casa, pero esto implica, además del costo del cargador, pagar por la instalación de energía y, de preferencia, solicitar un contrato adicional con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para que el recibo de luz de casa no se dispare.
Si bien puedes conectar tu auto a un enchufe doméstico convencional, con la ayuda del cable portátil que suelen traer los vehículos (lo que se conoce como carga Nivel 1), la recarga será lenta y puede tardar más de un día llegar a 100% de la pila, dependiendo el tamaño de ésta.
Por ello, los especialistas recomiendan instalar un cargador de pared o Wallbox (lo que se conoce como carga Nivel 2), por ser más seguro y rápido, ya que en la hora que vas al gimnasio, por ejemplo, puedes recargar tu automóvil.
Algunas automotrices obsequian este cargador, pero su costo va de 10,000 a 30,000 pesos, dependiendo el nivel de sofisticación, señala Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA) México.
La otra parte del gasto es la instalación del cargador. Aquí "depende el sapo es la pedrada", porque éste varía en función de la ubicación de tu cochera.
En promedio, la instalación eléctrica para el Wallbox cuesta 14,000 pesos, dice Grandio. Sin embargo, si vives en casa sola y el garage está en la entrada, junto al medidor, la instalación es llevar el cable de éste a tu pared, lo cual puede costar entre 5,000 y 10,000 pesos.
Sin embargo, las cosas se complican si vives en un multifamiliar y el estacionamiento está en el subterráneo dos y tu lugar es el del fondo. Ahí el precio subirá, por los metros de cable que se deben emplear, lo cual puede subir el costo a más de 14,000 pesos.
¿Cuál es el riesgo de tener un cargador Wallbox? Si se cumplen las normas de electricidad y el trabajo lo hace un especialista, es mínimo. El problema es cuando no está acorde a reglamentación y se contrata un instalador no certificado y sin la capacitación adecuada. “Mientras las cosas se hagan bien, el riesgo virtual es de cero por ciento”, comenta el especialista.
En ese sentido, exhorta a contratar personal certificado, las mismas automotrices pueden sugerir empresas del ramo o puedes buscar en asociaciones como EMA.
¿Tus vecinos deben avalar la instalación? Es lo ideal, pero no siempre es posible, muchas veces por temas de desconocimiento.
En su opinión, si la instalación debe pasar por áreas comunes, lo recomendable es encontrar consensos; si no afectas a nadie y tu lugar de estacionamiento está escriturado, no debería ser necesario tener la validación de los vecinos.
En algunas partes del mundo, como Europa y Estados Unidos, hay una ley que se llama el Derecho a la carga, con la cual, si quieres cambiar a un coche eléctrico estás en tu derecho y el gobierno te respalda, eso no quiere decir que los vecinos te tengan que pagar el cargador y la instalación, pero te tienen que dar las facilidades para instalarlo. “México debería ir para allá”.
Actualmente, hay algunos desarrolladoras de vivienda que ya ofrecen cargadores en las áreas comunes de los multifamiliares y pagas por la utilización de él, con lo cual no solo sube la plusvalía del inmueble, sino que te evitas muchos gastos de instalación y te ahorras problemas con los vecinos.
El especialista recomienda instalar un medidor eléctrico adicional, para evitar que el recibo de luz de tu casa se dispare, ya que con uno solo contador de energía existe alta probabilidad de pasar los niveles marcados como tarifa regular.
Con dos wattorimetros, uno de ellos solo para el auto EV, el precio de recarga del auto oscilará entre tres y cuatro pesos por kilowatt (KW), dependiendo de la zona donde vivas. Eso permitirá que el costo promedio por kilómetro de un vehículo eléctrico sea de 50 centavos, mientras que el de un motor de combustión ronda en tres pesos, según EMA.
El problema, dice Grandio, es que la CFE ha hecho muy “tedioso” obtener ese segundo medidor, lo cual desalienta la gente a solicitarlo.
En su opinión, debería ser un trámite de un par de semanas y se están llevando de tres a seis meses, “con eso ha perdido atractivo”.
“Antes era un proceso muy sencillo, desafortunadamente han ido solicitando más documentos; entonces, han hecho el proceso más complicado, era un trámite que, hace cuatro o cinco años, funcionaba muy bien, ahora, lamentablemente, se ha ido complicando, algunas de las regulaciones que han sacado han hecho que el proceso sea más tedioso y, por ende, hay mucha gente que ha dejado de utilizarlo”, comenta.
El Economista buscó a CFE para solicitar una postura sobre cómo era el proceso, pero no respondió a la solicitud.
Daniela Zambrano padeció este proceso de CFE. Solicitó el medidor adicional para un auto eléctrico Dolphin Mini BYD y tardaron cuatro meses para instalarlo.
Antes de hacer el contrato de luz tuvo que pagar por la instalación del cargador, la cual tuvo un costo de 12,000 pesos. En su caso, la agencia automotriz prácticamente la amagó a adquirir el Wallbox con la empresa que le "recomendó" si quería que se respetara la garantía. A la semana tenía todo listo.
Después de semanas de ir y venir para para los trámites del medidor, fueron trabajadores de CFE a su casa, pero le pidieron hacer algunas adecuaciones a la instalación. La Comisión tardó otros 15 días en ir a revisar que estuviera todo en orden. La puesta del medidor de luz tardo cerca de una hora, pero el proceso de lograrlo fue largo, “porque nos dijeron que estaban en emergencia”.
“Todo el ir y venir, que no nos recibían el reporte, que sí había hecho el contrato, luego que no, sí fue mucha vuelta y muy tardado”, recuerda. Ella paga alrededor de 800 pesos de luz del segundo medidor de manera bimestral; sin embargo, el costo final dependerá del uso que le des al vehículo y el tamaño de la batería.
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