En la Tierra existen hábitats extremos, como el desierto de Atacama, en Chile, donde se asume que la vida no podría existir ahí al tratarse de la región del planeta más árida y con menos precipitaciones en el año. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Colonia descubrieron la presencia de un organismo que hasta ahora se conocía que vivía en zonas particulares, como el lecho marino y en la Antártida.
El desierto de Atacama es famoso, entre otras cuestiones, por su cielo limpio, ideal para la observación de las estrellas, y por otro lado porque allí la NASA puso a prueba los vehículos que exploraron el suelo de Marte, debido a su similitud. Con el fin de conocer más a fondo de qué está compuesto el terreno, los expertos extrajeron porciones de tierra equivalentes a 500 gramos de muestras de seis lugares diferentes, que incluyeron sistemas de dunas, montañas de gran altitud, lagos salinos, valles fluviales y oasis de niebla.
El estudio que se publicó en la revista Nature Communications indicó que existen diferentes niveles de humedad en el suelo, así como radiación ultravioleta, salinidad y vegetación. Pero para sorpresa de los científicos, también hallaron comunidades de nematodos.
De acuerdo a la Universidad de California (UC), existen miles de especies de nematodos, y del tipo que se encontró en Atacama, corresponden a similares que se encuentran en el fondo del mar o en la Antártida.
Este organismo es una clase de gusano invisible para la mayoría de los expertos, ya que son microscópicos y transparentes. “Prácticamente cualquier palada de tierra, agua dulce o sedimento marino probablemente contenga miles de gusanos, incluidas especies nuevas. La mayoría de los nematodos se alimentan de bacterias, hongos u otros organismos microscópicos. Por ello, constituyen un componente fundamental de los ecosistemas del suelo y los sedimentos”, asegura la Facultad de Agronomía de la UC.
Hasta el momento, los científicos detectaron 21 familias y 56 géneros de nematodos en el desierto, lo que representa una diversidad mucho mayor de la que sugerían hallazgos anteriores.
Pese a que se reproducen entre dos individuos de manera sexual, los del desierto de Atacama, en su mayoría, lo hacen de forma asexual. “Encontramos que los taxones asexuales son más comunes a mayor altitud, lo que concuerda con los patrones de partenogénesis geográfica. La riqueza de géneros sigue un gradiente latitudinal y aumenta con la precipitación. Estos resultados demuestran que, incluso en uno de los ambientes terrestres más extremos, pueden persistir comunidades estables en el suelo”, dice la investigación.
Qué son los nematodosPhilipp Schiffer, del Instituto de Zoología de la Universidad de Colonia y uno de los autores del estudio, afirmó: “Ante el aumento de la aridez global, estos resultados cobran cada vez mayor relevancia. Comprender cómo se adaptan los organismos a entornos extremos y qué parámetros ambientales provocan su propagación puede ayudar a mejorar la estimación de las consecuencias ecológicas del cambio climático”.
Sobre su alimentación, que permite la subsistencia en un clima tan árido, el artículo científico detalló que, al evaluar lo que ingerían los nematodos analizados, encontraron que la mayoría de las familias en los diferentes hábitats son bacteriófagas y omnívoras (41,2% y 20,1% respectivamente). Las familias de nematodos restantes fueron categorizadas como depredadoras, fungívoras y herbívoras.


