Fer Dente: su regreso al primer amor, la convivencia “medio ficticia” con su pareja y el vínculo que no quiere recomponerFer Dente: su regreso al primer amor, la convivencia “medio ficticia” con su pareja y el vínculo que no quiere recomponer

Fer Dente: su regreso al primer amor, la convivencia “medio ficticia” con su pareja y el vínculo que no quiere recomponer

2026/01/08 17:00

Hace más de tres años que Fernando Dente no se sube a un escenario, pero el desafío de protagonizar y dirigir Company lo sedujo. A partir de este jueves, y durante ocho semanas, estará en el Teatro El Nacional con esta historia que hace foco en el único soltero en un grupo de amigos y reflexiona sobre la vida.

En diálogo con LA NACION, este joven artista que actúa, dirige, baila, canta y también conduce, cuenta por qué eligió este musical y repasa su historia desde que quedó elegido entre 25.000 chicos para hacer High School Musical, hace veinte años. Además, explica por qué eligió a Damián Betular como protagonista de Haispray, musical que va a dirigir y estrena en mayo, habla de su historia de amor con el actor Pablo Turturiello y dice por qué no volvería a tener vínculo con su hermano, el periodista Tomás Dente, hace veinte años.

-¿Por qué dirigís y protagonizás Company?

-La última vez que me subí a un escenario fue para hacer Regreso en Patagonia y Kinky Boots, en el 2022. Fue un poco inconsciente y a la vez fue algo que, en mi cabeza, tuvo cierta lógica. Hace justamente tres años que formé mi compañía, mi equipo creativo con el que estrenamos nuestro cuarto musical, después de Heathers, Rent y Despertar de primavera. Y hay algo que se fue construyendo poco a poco, una mirada común, colectiva, una manera de trabajar, de dirigir, de colaborar. Entonces apareció la idea de hacer Company, una obra soñada y un rol soñado que siempre quise hacer.

-¿Por qué?

-Porque es un clásico que todos los años está en cartelera en algún lugar del mundo; se escribió en 1970 y parece que fue escrito ayer. Entonces, cuando apareció esta idea tuve una imagen muy fuerte de cómo me imaginaba la estética y la apuesta, y de cómo me imaginaba a Bobby, que es el rol que hago yo. Y dije: “Si elijo otro director, lo voy a volver loco, y la voy a pasar mal. Si elijo otro actor, lo voy a volver loco, y la voy a pasar mal”. Hicimos una consulta grupal con el equipo y todos estuvimos de acuerdo. Sumé a una directora de actores que es Laura Oliva, un rol que no estábamos usando hasta ahora porque lo asumía yo dentro de la dirección general.

-¿Y te volvés loco y la pasás mal?

-Para nada (risas). Fue mucho menos traumático de lo que pensé que iba a ser. Creí que iba a ser más difícil, sinceramente. Pero gracias al equipo creativo el proceso fue muy fluido. Y además están los mejores actores de todas las generaciones del teatro musical. El elenco que armé es inédito. La frutillita del postre es Alejandra Radano, que vuelve a los grandes musicales después de Cabaret, que rompió todo. Para mí es más que una ídola porque, además, el primer musical que vi fue Chicago y ella estaba ahí y me cambió la vida. Así que compartir con ella como compañera y dirigiéndola es un sueño hecho realidad. Y hay chicos que descubrimos en las audiciones abiertas de Heathers; está Diego Jaraz, con quien trabajé en Hairspray, y Laura Silva y Hernán Kuttel, que estuvieron en Drácula.

-Van a estar ocho semanas porque después estrenás Hairspray. ¿Por qué elegiste a Damián Betular como protagonista?

-Fue una idea mía. Fue una revelación que tuve porque pensé “quiero hacer esta obra con esta persona”. Y se alinearon los planetas. Betular se está entrenando desde hace muchos meses y, obviamente, es un rol que no fue concebido necesariamente para un artista; a lo largo de los años lo ha hecho todo tipo de figuras, y muchos no eran actores. Va a ser imbatible.

Damián Betular, el próximo protagonista de  Hairspray

-Volvamos a Company. ¿Es una historia de amor?

-Es la historia de muchas historias de amor. Porque mi personaje es el único soltero de un grupo de amigos en el que hay parejas de distintas edades, distintas generaciones, matrimonios de toda la vida, matrimonios que se separan y siguen juntos, matrimonios jóvenes que tienen un ataque de nervios el día de la boda, o que se arrepienten todos los días, o que agradecen dormir con esa persona. Company es la vida misma. No sé si tenía ganas de ponerme tan profundo, pero lo que tiene de maravilloso mi personaje es que todo el tiempo está esquivando estas preguntas; lo vive todo como una película fellinesca. Y hay cuadros musicales, de vodeville, con diez músicos en vivo. Hay mucha espectacularidad, y mi gran inspiración fue la película All That Jazz, la historia de Bob Fosse.

-Debutaste con apenas 17 años, después de ganar un concurso para ser parte de High School Musical, hiciste musicales icónicos y hasta formás artistas en tu propia escuela. ¿Imaginabas este presente?

-Es un sueño cumplido. Todo. El hecho de dormir en mi casa y trabajar de lo que me gusta es maravilloso. Hay muchas cosas con las que soñé, otras que no pero nunca me imaginé que iba a suceder tan rápido, sobre todo al principio. Empecé a los 15 años, High School Musical fue a los 17, y a los 23 ya había hecho ocho musicales. Fue muy intenso, y ahora también porque en mayo estrenamos Hairpray en el Teatro Coliseo y va a ser mi quinto musical de Broadway como director… ¡Qué sé yo… Es mi vida! Siempre a fondo. A veces no me lo puedo creer. Crecí en una generación en la que decían que había que hacer lío para llamar la atención. Después, ya con más herramientas, decían que había que hacerse viral. Y parece que si no tomás ese atajo las cosas no suceden.

-Sos como la prueba de que no es tan así...

-Es un gran trabajo no caer en esa tentación, escuchar a tus maestros y creer que a la larga lo que vale es el conocimiento y tu entrenamiento y tu formación, y hacer las cosas como hay que hacerlas. En el teatro hay algo que está buenísimo y es que las cosas se hacen de una sola manera, y eso siempre me ordenó mucho. También me emociona el vínculo que fui construyendo con el público, por eso es tan importante volver a subirme a un escenario después de esta pausa.

-Recién comentaste que por fin tenés tu propia casa, ¿ese cambio también vino con convivencia?

-Sí, me mudé en septiembre. Me compré un departamento el año pasado y lo refaccioné durante casi un año. Finalmente sucedió y me siento muy afortunado. Pablo [Turturiello, su pareja] se mudó conmigo y la convivencia funciona súper bien. Muy divertida. De todas maneras, es una convivencia medio ficticia, porque pasamos poco tiempo juntos entre mis ensayos y los suyos. Él viaja mucho, hizo cine en Chile, estuvo en Brasil trabajando, y en febrero se va a Uruguay con otro proyecto. Siento que nos veíamos más antes que ahora que vivimos juntos (risas). Está bueno porque nos extrañamos y no caemos en la rutina. Yo también hago mil cosas, estuve dos años con el programa Noche al Dente, y hasta hace poco con el streaming de Olga con Paraíso fiscal. Liberé la agenda lo más posible para poder estar más disponible para el teatro y para otros proyectos que se vienen.

Pablo Turturiello y Fernando Dente

-¿Es verdad que tienen ganas de ser padres?

-Hay ganas, aunque es algo lejano. Por supuesto me encantaría que sucediera en algún momento, pero no es que está en los planes a corto plazo.

-Decías que no vas a hacer entonces streaming ni televisión este año…

-No, por ahora no. Pero fueron dos experiencias hermosas, increíbles, donde conocí gente muy espectacular. Y en paralelo dirigí teatro. Ahora que me subo al escenario y canto y bailo mucho tengo que priorizar el descansar, hidratarme bien… Todo se piensa en función de la obra.

-Hace algunos años contaste que descubriste tu verdadera identidad ya siendo grande y que tu mamá, antes de morir, te contó que tu papá era un cura. ¿Te arrepentiste alguna vez de revelar esos secretos familiares?

-No, no me arrepiento para nada porque enterarte de tu verdadera identidad es algo muy importante, y yo no quiero tener ningún tabú ni ningún secreto. Cuando lo conté no lo pensé, simplemente se dio. No tengo nada que ver con lo sucedido… Obviamente no soy ingenuo y sé que mi mamá no tuvo una historia con un carpintero sino con un cura. Cuando me enteré pensé que era un chiste…

-¿Seguís en contacto con tu papá biológico?

-No, no. No tengo vínculo. Soy huérfano porque mi papá de crianza también falleció.

-Y hace años que no tenés relación con tu hermano Tomás, ¿alguna vez pensaste en recomponer ese vínculo?

-No tenemos vínculo. Tengo otros dos hermanos y con ellos me llevo muy bien: Lucas vive en Buenos Aires, y Guido en Italia. Hay cosas de las que no quiero hablar, que no quiero hacer públicas, pero yo estoy muy tranquilo con mi decisión. No es algo que se dio, sino una decisión que tiene su peso y sus consecuencias también. Especialmente porque es un vínculo sanguíneo. Eso también es parte de crecer, de preservarse, sanar. Para mí no es un tema. Ya está. Sé que el Martín Fierro dice que “los hermanos sean unidos”, pero no siempre es así… Hay un montón de historias de vínculos familiares donde lo mejor que puede pasar es no tener cerca a la otra persona, no seguir manteniendo un vínculo.

-¿Hace mucho tiempo que no se hablan?

-No me acuerdo desde cuándo pero sí, hace bastante ya.

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